Episodio 4. Una Infancia

Hola, bienvenidos, mi nombre es Sandra, soy profesora de español para extranjeros y hoy estoy acompañada con una persona muy especial en mi vida, ella es mi mamá y hoy está aquí con nosotros para platicar. Ella es igual mexicana, entonces vamos a platicar con ella. Espero les sea de mucha utilidad y muy fácil entender esta conversación.

Sandra: ¡Hola má! ¿cómo estás?
Mamá: ¡Hola, bien!
Sandra: Muchas gracias, por estar aquí y pues hoy platícanos un poquito sobre tu vida cuando eras niña ¿qué nos puedes contar cuando eras niña? ¿dónde vivías cuando eras niña?
Mamá: pues este, vivía con mi mamá nada más y vivíamos por Bellavista, la colonia Bellavista
Sandra: ajá, eras tú, tu mamá y ¿cuántos hermanos?
Mamá: y mis hermanos, éramos 6 en total
Sandra: ¿tú cuál eras? ¿la más chica?
Mamá: la de en medio
Sandra: ¿la de en medio? Eras la segunda mayor
Mamá: La segunda mayor
Sandra: y por ejemplo ¿qué hacías entre semana? digamos, te levantabas ¿y qué hacías?
Mamá: pues preparábamos el desayuno con mis otros hermanos, poníamos la ollita de café y preparábamos pa’ desayunar y ya después nos poníamos a hacer todo el quehacer, que nos tocaba a cada uno. Y ya después cuando daban las 12 nos arreglábamos para ir a la escuela porque íbamos en el turno vespertino. Y ya nos íbamos a la escuela y nos regresábamos solos también.
Sandra: ¿cómo se iban?
Mamá: a veces nos íbamos caminando y a veces pus tomábamos el camión
Sandra: ¿se iban todos juntos?
Mamá: sí, sí, todos juntos, tomábamos el camión y nos íbamos. Y de regreso no, no juntos, sino que unos salían antes y otros después, entonces nos veníamos separados.
Sandra: ¿cuánto te hacías más o menos? de la casa a la escuela y de regreso
Mamá: una… pus una media hora de ida y una media hora de regreso
Sandra: ¿y ya llegando? ¿a qué horas llegaban?
Mamá: llegábamos a las 6:30 o 7:00 de la noche
Sandra: y se venían solos, las calles no eran peligrosas
Mamá: no, no eran peligrosas, podíamos andar hasta las 10:00, 11:00 de la noche y no, no había peligro
Sandra: ahí todos los chamaquillos en la calle
Mamá: sí, todos andábamos ahí en la calle
Sandra: y luego llegabas a la casa ¿y qué hacías?
Mamá: pues nos daban de cenar, mi mamá nos daba de cenar y luego nos daba permiso de salir un rato a jugar
Sandra: todavía se salían a jugar
Mamá: todavía nos salíamos a jugar por ejemplo de 8:00 a 9:00 de la noche en la calle, no había peligro
Sandra: ok, y por ejemplo, los fines de semana ¿qué hacían? los sábados, domingos ¿qué hacían?
Mamá: nos poníamos a hacer lo de siempre, el quehacer, a lavar nuestra ropa, cada uno lavaba su ropa
Sandra: ¿dónde la lavaban?
Mamá: teníamos lavadero donde lavábamos y ahí mismo en el patiecito tendíamos, el patio de la vecindad, ahí tendíamos y lavábamos. Ya después nos salíamos a jugar y el domingo, si mi mamá podía, nos llevaba a Chapultepec y si no pos nos quedábamos ahí en la casa y salíamos a jugar con los otros niños
Sandra: con los vecinos
Mamá: con los vecinos
Sandra: ¿y que se quedaban jugando todo el día hasta en la noche?
Mamá: no, nada más un rato porque a ellos los metían, su mamá les decía: “ya vénganse”, que a bañarse o hacer tarea, porque ya era domingo y para el lunes las tareas ya estaban listas.
Sandra: ¿ustedes también hacían tarea el domingo?
Mamá: sí, pero teníamos toda la mañana del lunes, porque íbamos en vespertino
Sandra: ¿y sí hacían sus tareas?
Mamá: sí, sí las hacíamos, porque si no, friega segura
Sandra: ¿Y de quehacer qué hacías tú? ¿cómo se dividían las tareas del quehacer entre tú y tus hermanos?
Mamá: bueno, a unos les tocaba tender las camas, a otros pus lavar el bañito, a mí por lo regular me tocaban los trastes y a mi otra hermana le tocaba hacer la comida
Sandra: a la mayor

Mamá: a la mayor, hacer la comida, estar al pendiente de la comida, porque comíamos antes de irnos a la escuela. Entonces así nos lo repartíamos, unos las camas, otro barrer y trapear, otro el baño, yo por decir la cocina, levantar la cocina para después la otra que iba a guisar, estuviese limpio
Sandra: y luego ¿cómo se arreglaban? ¿cuál era la diferencia entre niños y niñas? ¿los niños cómo se arreglaban?
Mamá: pos se ponía su pantalón, su camisa, nada más, no llevaban nada y su suetercito. El problema éramos nosotras porque teníamos el cabello largo…
Sandra: era común ¿no? el cabello largo
Mamá: y para peinarnos pos sí… nos teníamos que peinar una a la otra y yo era de las que menos me dejaba peinar porque sí me daban mis jalones y me peinaban y ya cuando yo regresaba de la escuela pos toda despeinada y mi mamá se enojaba porque le decía a mi hermana que no me había peinado bien y que por eso yo regresaba toda despeinada

Ayúdame a mantener este sitio activo


Deposita tu donativo aquí


Sandra: ¿hasta dónde tenías el cabello?
Mamá: abajito de la cintura
Sandra: ¿y cómo se peinaban?
Mamá: de trencita, dos trencitas
Sandra: con listón ¿no?
Mamá: con listón, se usaba mucho el listón y los pasadores, entonces a mí siempre me ponían listones blancos
Sandra: ¿blancos?
Mamá: blancos como la blusa del uniforme, blancos
Sandra: ¿y los pasadores dónde se los ponían o cómo?
Mamá: no, pos las que tenían cortito el pelo como ella, se ponían pasadores, de esos negritos, pero las que teníamos el cabello largo era con listones y dos trenzas, así se usaba
Sandra: y Blanca cómo… ¿tú hermana mayor cómo se peinaba? ¿tenía el cabello corto? ¿qué se hacía ella?
Mamá: pues nada más se hacía como quien dice media coletita y dos pasadorcitos que se ponía
Sandra: y ya con eso ¿no se ponía moños?
Mamá: no, ella casi no era de moños
Sandra: ¿y los hombres qué se echaban en el cabello pa’ estar peinados? ¿o nada se echaban?
Mamá: no se ponían nada, a veces pus tantito limón si había, se acostumbraba ponerse limón, pero si no había, así nada más con agua se peinaban y ya, se iban, nada más
Sandra: ¿el limón era caro en aquel entonces?
Mamá: no, muy barato todo
Sandra: porque ahora ya está bien caro el limón, bueno a noso… a ti se te hace caro ¿cuánto es caro?
Mamá: 80 pesos
Sandra: el kilo, y en aquel entonces cuando eras niña ¿en cuánto estaba?
Mamá: no pus no me acuerdo, pero pus con que tuviéramos uno o dos limoncitos, pus ya eran suficientes pa’ toda la semana, por decir
Sandra: ¿qué costarían 10 centavos los limones? menos
Mamá: yo creo que sí, 5 centavos
Sandra: cada limón
Mamá: muy barato, porque estaba a 10 pesos el bolillito a 20 el de dulce
Sandra: no, a 10 centavos
Mamá: a 10 centavos el bolillo y a 20 el de dulce
Sandra: ¡a 20 centavos el de dulce! ¿no estaba a peso?
Mamá: no, ya después volvió… empezó a subir a peso y a 50 pesos… y a 50 centavitos el bolillito, por decir y a peso el de dulce
Sandra: ¿tú a qué edad aprendiste a cocinar?
Mamá: a los 9 años, a fuerzas
Sandra: sí, pus sí, porque tu hermana mayor ya no estaba
Mamá: ya no estaba, ya se había ido a trabajar
Sandra: y te tocaba a ti ¿siempre es la mayor a la que le tocaba?
Mamá: sí, siempre va siguiendo a la mayor y después ya me fui yo y ya entró el otro
Sandra: el que sigue
Mamá: el que sigue, a cocinar, y hacer el quehacer y todo
Sandra: ¿y qué fue lo primero que aprendiste a cocinar?
Mamá: pues el atole de la bebé, el atole y el pollito. Mi mamá me decía: “ahí lo haces”, pero como que yo no le entendía, entonces lo hacía mal, pero yo dije: “creo que esto está mal” y iba yo siempre con alguna vecina a decirle: “oyes, este ¿por favor me checas si esto está bien?” y ya iba a la casa y me decía: “no, está horrible esto”
Sandra: y ya te ayudaba
Mamá: ya me ayudaba la vecina y me decía: “mira, lávate esto, tira esa agua, todo y vuélvele a echar agua limpiecita, y así y asado” y ya me explicaba cómo hacerlo con más calma, y ya hacía yo el atole. Y como no me sabía el reloj, estaba el reloj en la mesa y me decía: “mira, cuando esta manecilla llegue al 5, por decir, lo apagas, ya está el atole. Cuando esta otra manecilla llegue al 8, mira, fíjate, hay una manecilla grande y una chiquita” No me sabía yo el reloj “cuando llegue la grande al 8 apagas el pollo, pa’ que no se te queme, lo apagas, ya está cocido, lo dejas que se enfríe y lo das de comer a tus hermanitos”
Sandra: ¿cuánto tiempo te tardaste en aprender?
Mamá: ay creo que u… pus unos seis meses, siete meses
Sandra: o sea antes de los 10 años ya sabías cocinar
Mamá: ah sí, nada más el atolito, lo que me dejaba, que un atolito o que tantito pollo. Y ya después como a los 10 años ya empezaba yo que la sopita, que los frijoles
Sandra: ya más cosas ¿y cómo eran las estufas? ¿eran como ahora? ¿cómo era la estufa?
Mamá: no, las estufas eran de petróleo, tenía yo que llenar el depósito ese de petróleo, agarraba mi garrafón y llenaba el depósito de la estufa de petróleo. Ya que estaba lleno me lavaba yo muy bien las manos porque eso huele mucho, me lavaba muy bien las manos y ya prendía la estufa y nada más poquitito le daba vuelta a la ruedita pa’ que no fuera una flama grande, sino flama chiquita y ya le daba vuelta ahí al botoncito y que fuera una flama chiquita y ahí yo cocía, pero siempre fue de petróleo
Sandra: era peligroso, ¿no?
Mamá: sí, sí era peligroso, porque pus si se nos iba mucho la flama, pos salía harto petróleo
Sandra: pero jamás hubo un accidente feo, gracias a Dios
Mamá: no, nunca hubo accidente de petróleo
Sandra: sí, así grave, nada. Bueno, pues muchísimas gracias, esta fue una pequeña conversación y bueno, esperamos que les haya gustado, que les haya sido entretenido y pues muchísimas gracias por escucharnos, nos vemos en otro episodio, gracias, bye.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: